
Cómo funciona
Que te encuentren en Google: qué cuenta de verdad, y qué no
Google publica los tres factores del posicionamiento local. Dos no los puedes cambiar, el tercero sí, y casi todos lo dejan a medias.
· 4 min de lectura
Google dice por sí mismo cómo funciona. Está escrito en su ayuda pública, en español, y se lee en cinco minutos. Casi nadie lo hace, y mientras tanto le paga a alguien que le cuenta otra versión.
Los factores del posicionamiento local son tres, y Google los llama relevancia, distancia y prominencia. Dos no los puedes cambiar. El tercero sí, se arregla en una tarde y no cuesta nada: y es justo el que casi todo el mundo deja a medias.
Primero mira dónde estás ahora
Abre Google en una ventana de incógnito. Busca tu oficio más tu ciudad: «peluquería Lugano», «restaurante Berna», «óptica Chur».
Mira los tres primeros resultados. ¿Estás? Y si estás, ¿qué se ve: el horario correcto, el teléfono correcto, las fotos de ahora o las de hace tres años?
Lo que ves en esos tres resultados es tu situación real. Todo el resto de este texto sirve para explicarla.
Los tres factores, y hasta dónde puedes tocarlos
La distancia, en palabras de Google, «es la separación que hay entre cada empresa y el cliente que hace la búsqueda». No puedes hacer nada. Si alguien busca desde el otro lado del cantón, para esa búsqueda no existes, y está bien así: no era tu cliente.
La prominencia «se refiere a lo conocida que es una empresa». Se construye en años, con los sitios que te enlazan y con las reseñas. Google es explícito también aquí: «Cuantas más reseñas y valoraciones positivas, mejor será el posicionamiento local de una empresa.» No es una palanca que muevas mañana.
La relevancia «indica el grado de coincidencia de un Perfil de Empresa con lo que busca un usuario». Esa sí. Depende de lo completo y actualizado que esté lo que has escrito, y se arregla en una tarde.
Dos de tres están fuera de tu control o son lentísimos. El tercero está al alcance de la mano y es el que se queda a medias: horarios sin las excepciones, categoría equivocada, ninguna foto, el número viejo.
Algo que conviene saber antes de firmar nada
Google lo escribe así: «No se puede solicitar ni pagar por obtener un mejor posicionamiento local en Google.»
No hay una tarifa para salir primero en el mapa. Si alguien te lo propone, o está hablando de anuncios de pago, que son otra cosa y se reconocen porque llevan «Patrocinado» encima, o te está vendiendo algo que no existe.
Qué tiene que ver la web
El perfil dice quién eres. La web es el sitio donde quien te ha encontrado decide si reserva.
Son dos trabajos distintos, y el segundo es el que se mide: una persona te busca, te encuentra, abre la web, y allí o pide cita en treinta segundos o cierra. Si para reservar tiene que llamarte mientras estás en el mostrador con otro cliente, la has perdido después de haberla ganado.
Por eso la web y las reservas no son dos proveedores distintos. Son la misma frase, partida por la mitad.
Lo que cuesta montarlo es una cuenta aparte, y la hemos desglosado línea por línea: las tres líneas de las que se compone cualquier presupuesto.
Lo que no mueve nada
- Llenar de palabras clave el nombre del negocio. No te llamas «Peluquería Lugano Centro Mejor Precio». El nombre es el nombre, y el de verdad es también el que la gente busca.
- Una web bonita que no dice dónde estás. Si la dirección, los horarios y el teléfono de la web no coinciden con los del perfil, hay dos versiones de ti y ninguna de las dos convence.
- Esperar. La prominencia crece sola, pero parte de lo que has puesto tú.
Qué hacer esta semana
Una tarde, no un proyecto:
- Abre tu perfil en Google y comprueba categoría, dirección, teléfono, web. ¿Son los de ahora?
- Pon los horarios especiales: festivos, cierres, la semana que cierras en verano. Es lo que hace que la gente se plante delante de una puerta cerrada.
- Sube fotos recientes, hechas por ti, no las de la apertura.
- Responde a las reseñas, a todas, también a las de una línea.
- Comprueba que el perfil y la web digan lo mismo.
Si después de estas cinco cosas sigues siendo invisible, el problema no es el perfil: es que no tienes un sitio al que mandar a quien te encuentra.
En resumen
De los tres solo puedes cambiar uno, y no cuesta nada: decirle a Google, por extenso y sin equivocarte, quién eres y cuándo abres.
Lo que cuesta es el trozo siguiente. Tener un sitio donde quien te ha encontrado pueda reservar sin llamarte.